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Las Islas Columbretes, reciben originariamente su nombre de los
navegantes de civilizaciones tan dispares como la romana, que llamaron
a las islas Colubraria, los griegos que las llamaron Ophiusa y los
iberos denominándola Moncolobrer. Estos nombres tienen un
nexo común, el describir la abundancia de reptiles existentes
en la isla, siendo en aquellos tiempos las serpientes, culebras
y escorpiones sus principales habitantes.
Posteriormente y a lo largo de muchos siglos, se convirtieron en
un enclave elegido por piratas y contrabandistas, lugar en donde
encontraban refugio de tempestades y de la vigilancia costera.
Fue ya por el año 1855, cuando con la construcción
del faro, se habitaron de forma oficial hasta 1975. Las condiciones
extremas de un medio terrestre de suelos pobres, la incomunicación
y las condiciones climatológicas, así como de la existencia
de especies venenosas mencionadas anteriormente, son las principales
dificultades que se encontraron durante casi un siglo los únicos
habitantes que han perdurado en el tiempo, los fareros. El abandono
de las islas se produjo finalmente en el año 1975, con la
puesta en marcha de un sistema automático que permitía
mantener el faro. En la actualidad las islas vuelven a estar habilitadas,
desde el año 1987, por un retén de tres personas de
los servicios de la Consejería de Agricultura, Pesca y Alimentación
de la Generalitat Valenciana , siendo en la actualidad competencia
de la Conselleria de Medio Ambiente.
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