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En la antigüedad las Islas Cíes se denominaban "
Siccae " ( áridas). Los primeros restos arqueológicos
que demuestran la presencia humana en las Islas , datan de la etapa
prehistórica del Mesolítico, concretamente son útiles
de tipología Camposanquiense o Asturiense ( +/- 3.500 años
a. de C. ).
En cuanto al primer asentamiento humano del que se tiene constancia,
el cual se encuentra situado en las laderas del Monte Faro, y al
que se le denomina poblado castreño , data de los comienzos
de la Edad de Hierro ( siglo VI antes de C. Al I después
de C. ).Estas comunidades vivían principalmente del marisqueo,
cuyos restos de conchas evidencian ésta actividad, con un
complemento repartido entre la ganadería doméstica
y la pesca.
Con el descubrimiento de un anillo de oro en el que aparece una
imagen de ágata y la figura de una jabalí, datado
en el siglo II después de Cristo, se prueba la presencia
de que los Romanos también vivieron en las Cíes.
En la Edad Media son los Normandos los que pasaron por las islas.
En el siglo XI las habitan los monjes Benedictinos, quienes volvieron
a ocupar los monasterios de San Martiño ( Isla Sur ) y San
Estevo ( Isla de Monte Faro ) a finales del siglo XIII tras los
ataques de los Normandos.En el siglo XIV, es la comunidad religiosa
de los Franciscanos los que se distribuyen en cada uno de los monasterios
construidos en las tres islas.
En la Edad Moderna ( siglo XVI ), y siglos posteriores ( siglos
XVII y XVIII ), las islas sufren el asedio de piratas y corsarios,
principalmente de nacionalidad inglesa y francesa, por lo que se
produce un despoblamiento temporal .
Ya en el siglo XIX la situación se pacifica, por lo que a
partir de entonces se produce un asentamiento continuado en el tiempo
de familias procedentes de la península, cuyo modo de vida
depende de la pesca y de la ganadería caprina y ovina. De
ésta época datan construcciones que se reparten por
cada una de las islas, como molinos de agua y viento, hórreos,
hornos, cabañas, ... .
Entre los años 1851 y 1853 se construye el primer faro en
la isla que lleva su nombre, Isla de Monte Faro.
Ya en el siglo XX, en las décadas de los 60 y 70, se produce
el abandono definitivo por parte de los habitantes de las islas,
época que coincide con el comienzo del fenómeno turístico,
por lo que las construcciones tipo chalet existentes son de éstas
fechas. En la actualidad las islas solamente pueden ser habitadas
por el servicio forestal del Parque, por lo que su visita se ve
restringida a los horarios establecidos por la dirección
del Parque, estando completamente prohibida la acampada en el mismo,
situación que se producía con anterioridad y que llevó
a las islas a un estado de degradación alarmante.
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