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Los cúmulos son generalmente nubes sueltas con aspecto de
cúpulas o torres. Están formados por corrientes convectivas,
cuya estructura se aprecia por el aspecto de coliflor de su parte
superior. Cuando el cúmulo crece se denomina cumulus congestus.
En su etapa final, cuando la lluvia empieza a caer, se denomina
cumulonimbo. Tales nubes producen generalmente truenos y relámpagos,
por lo que a veces se denominan nubes de tormenta.
Los estratos, como su nombre indica, son nubes formadas por capas.
Si aparecen en forma de una capa gris y uniforme a alturas de 1
a 3 kilómetros se denominan estratos, pero a alturas de más
de 3 kilómetros se denominan altostratos. Una nube estratificada
que produzca lluvia o nieve se denomina nimboestrato.
Cuando, por debajo de los 3 Kilómetros, se unen cúmulos
formando capas, hasta convertirse en una nube de un tamaño
relativamente grande, tenemos un estratocúmulo. Si la capa
de nubes está situada entre 3 y 7 Kilómetros y sus
distintos elementos aparecen relativamente pequeños, se denominan
altocúmulos.
Los cirros están principalmente formados por cristales de
hielo y se forman a grandes alturas. Aparecen principalmente en
forma de pinceladas blancas y delicadas. Cuando un cirro en forma
de velo blanco fibroso o suave cubre casi la totalidad del cielo,
se denomina cirrostrato. Tales nubes producen a veces un halo que
es un anillo de luz que forma un arco de 22 grados, con el sol o
la luna en su centro. Los halos son producidos por la refracción
de la luz sobre aquellos cristales de hielo que tienen forma de
prismas hexagonales. Algunos halos presentan coloraciones que van
desde el rojo en su parte interior hasta el azul en su parte externa.
En algunas ocasiones, se observan unas nubes formadas por un gran
número de elementos que presentan aspecto de granos u ondas.
Se denominan cirrocúmulos y a menudo adquieren unos colores
rojizos muy espectaculares a la puesta del sol. En ocasiones los
cirrocúmulos se asemejan a la lana del borrego, de ahí
la expresión de "cielo aborregado".
En algunos casos, es posible predecir los cambios del tiempo que
se producirán en el transcurso del día o de los días
siguientes, observando el desfile de las nubes en el cielo. Estas
observaciones son especialmente informativas, cuando se aproximan
borrascas en formación, en las latitudes medias. Cuando se
aproxima un frente cálido, los vientos en superficie proceden
generalmente del cuadrante sur. A gran altura se observan cirros,
que son lentamente sustituidos por una capa de cirrostratos. Los
cirrostratos se hacen más compactos, descienden y se convierten
en altostratos mientras se aproxima el frente cálido en superficie.
Aproximadamente un día después de la aparición
de los primeros cirros, empieza a caer lluvia o nieve desde los
nimbostratos.
Con el paso de un frente cálido en superficie, el viento
se desvía bruscamente y sopla del suroeste, y se elevan las
temperaturas, despejándose el cielo gradualmente. El aire
del sector cálido puede contener bastante humedad. Algunas
veces aparecen nubes cumuliformes y cumulinimbos dispersos.
La aparición de grupos de altocúmulos a grandes alturas
señala el acercamiento de un frente frío. Frecuentemente
se registran tormentas y precipitaciones delante o a lo largo de
un frente frío en superficie. Cuando éste pase, el
viento salta al noroeste, aumenta generalmente su velocidad y se
vuelve racheado. Las temperaturas pueden experimentar un rápido
descenso y el aire se despeja cuando el aire frío y seco
pasa por encima del punto de observación.
Las nubes y el movimiento del aire
La formación y disipación de nubes van unidas a movimientos
del aire, en que las componentes verticales son de especial importancia.
El aire ascendente pasa a presiones más bajas, al expandirse
se enfría y puede alcanzar el punto de saturación,
o excederlo. Por el contrario, el aire descendente se calienta por
compresión y el agua condensada se evapora.
Existen tres clases de movimiento vertical, caracterizada cada
una por su escala espacial y su duración:
1ª
Remolinos de turbulencia, con dimensiones horizontales
de pocos metros o decámetros, y pocos minutos de duración.
Cada remolino es demasiado pequeño como para hacerse visible
como una nube; pero como son eficientes en grado sumo como portadores
de calor y humedad, su contribución a esos transportes es
importante.
2ª Convección es el término
usado para describir subversiones verticales profundas. La dimensión
horizontal es del orden de centenares de metros o de pocos kilómetros,
y su vida dura cuestión de una hora o más horas. Salvo
cuando el aire está sumamente seco, la condensación
hace visibles las ramas ascendentes de esas circulaciones.
3ª
Circulaciones a gran escala, como las propias de los grandes sistemas
del tiempo, tales como los frentes y borrascas. Tienen dimensiones
horizontales de varios cientos o miles de kilómetros y duran
unos días, o una semana o más. También estos
son visibles por sus vastos sistemas de nubes, que reflejan el enfriamiento
en las ramas ascendentes de la circulación.
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