| Mientras los ciclones o borrascas muestran
un alto grado de uniformidad en cuanto a su formación, crecimiento
y disipación, los anticiclones son más irregulares en
comportamiento y en forma.
Frecuentemente los anticiclones se muestran como sistemas lentos
y pasivos que llenan los espacios entre los sistemas ciclónicos
o borrascosos, más vigorosos.
En ocasiones, un anticiclón puede emprender un desarrollo
diferente y adquirir intensidad apreciable; pero tales desarrollos
casi siempre están asociados al de los ciclones en las regiones
próximas.
Considerados como sistemas de vientos, los anticiclones nunca adquieren
intensidades comparables con las de los ciclones bien desarrollados.
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