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RECOMPRESIÓN
La recompresión es obligada en los pacientes con embolismo
gaseoso o enfermedad por descompresión y se debe realizar
lo más pronto posible para evitar lesiones graves y permanentes
(v.también cap. 292). Su objetivo es comprimir las burbujas
hasta un tamaño no significativo y recuperar la oxigenación
adecuada de los tejidos isquémicos. Independientemente de
la distancia a una cámara o de la duración del retraso
hasta su ejecución, la recompresión suele ser útil.
Una recompresión innecesaria implica menos riesgo que un
tratamiento paliativo indicado con la esperanza de que el problema
se resuelva sin recompresión.
Los buceadores, los miembros del equipo médico y el personal
de salvamento y policía de las zonas de buceo deben conocer
la localización de la cámara más cercana, la
manera de acceder con rapidez y la vía más adecuada
para contactar por teléfono. No se debe intentar la recompresión
en el agua, excepto cuando exista un sistema específico para
este tratamiento (p. ej., en áreas muy distantes de una cámara
de recompresión).
Se han tratado muchos casos en cámaras hiperbáricas
unipersonales existentes en diferentes áreas con resultados
satisfactorios. No obstante, en ocasiones no se puede prever la
necesidad de acceso manual al paciente o de una capacidad de presurización
mayor y esto puede ser vital. Si un médico recomienda recompresión,
pero no puede estar seguro de que el paciente recibirá el
tratamiento adecuado con prontitud en una cámara apropiada,
debe requerir el consentimiento informado firmado de esta recomendación.
Una persona que haya estado expuesta a incremento de presión
y cuyos síntomas o signos sugieran un embolismo gaseoso o
una enfermedad por descompresión necesita recompresión.
Los detalles de la anamnesis, la exploración física
y las pruebas de laboratorio suelen añadir poca información.
En ocasiones no se puede establecer el diagnóstico sin una
prueba de recompresión. Antes de reducir la presión
máxima de tratamiento, el médico debe realizar una
exploración neurológica completa para identificar
cualquier defecto que requiera un cambio en el tratamiento.
Las tablas de tratamiento están incluidas en los
manuales de buceo. El tratamiento del embolismo gaseoso puede consistir
en casos graves en una exposición a 6 atm abs para intentar
comprimir rápidamente las burbujas cerebrales. El tratamiento
del embolismo gaseoso y la enfermedad por descompresión suele
consistir normalmente en la respiración de oxígeno
a presiones inferiores a 3 atm abs. El tratamiento basado en las
tablas de la Armada estadounidense suele ser útil para la
enfermedad por descompresión después de una inmersión
normal en la que se respira aire. Si se utiliza una mezcla de gas
inhabitual o si la profundidad de la inmersión es extraordinaria,
pueden ser necesarios procedimientos terapéuticos específicos.
Complementos médicos a la recompresión. Los
pacientes necesitan en ocasiones técnicas médicas
o quirúrgicas añadidas a la recompresión. Si
no se pueden aplicar simultáneamente, la recompresión
prevalece sobre cualquier otra medida que se pueda retrasar sin
riesgo vital. Las medidas de emergencia que pueden ser cruciales
(p. ej., atención a la vía aérea, control de
la hemorragia, PCR), prevalecen sobre el traslado cuando están
indicadas, pero normalmente se pueden realizar durante el traslado,
al igual que la administración de oxígeno al 100%
y la reposición de líquidos. Cuando están indicados
los cuidados intensivos, se pueden llevar a cabo en una cámara
de recompresión bien equipada.
Es importante una ingesta de líquidos apropiada y monitorizada,
se deben registrar las entradas y salidas así como los signos
vitales. Si se necesitan líquidos intravenosos, suele ser
preferible el cloruro sódico al 0,9%. Puede ser necesario
el sondaje vesical. Se debe determinar periódicamente el
Hto y, en los pacientes en estado grave, la presión venosa
central (v. Cateterización venosa central, cap. 198), y puede
ser necesario medir el volumen de sangre circulante.
Debido a que los sedantes y narcóticos pueden enmascarar
los síntomas y producir insuficiencia respiratoria, no se
deben emplear antes ni durante el tratamiento, aunque cuando sean
indispensables se deben usar a la dosis mínima efectiva.
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