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La narcosis por nitrógeno, que se parece a la intoxicación
alcohólica, aparece cuando aumenta la presión parcial
de nitrógeno. En buzos que respiran aire compensado, este
efecto puede ser manifiesto a 30 m o menos y suele ser incapacitante
a 90 m o 10 atm abs, ya que su efecto anestésico es similar
al del óxido nitroso al 30% a nivel de superficie. Debido
a que el helio carece de esta propiedad anestésica, se suele
usar en lugar del nitrógeno para diluir el oxígeno
para buceo en grandes profundidades.
Durante el buceo a pulmón libre y el buceo sin aparato de
respiración, se modifican la PO2 y la PCO2 en los gases alveolares.
El impulso para volver a la superficie y volver a respirar depende
de la cantidad de CO2 más que del déficit de oxígeno.
La hiperventilación antes de una inmersión a pulmón
libre puede prolongar el tiempo de permanencia, porque elimina más
CO2 pero no añade reserva de O2. Por esta razón se
puede producir una pérdida de conciencia por hipoxia sin
el efecto que produce el aumento de la PCO2 para estimular la respiración.
La inmersión a una profundidad importante conteniendo la
respiración eleva la PO2 alveolar, permitiendo un aumento
de la captación de O2 en profundidad. Por esta razón,
el buceador que aguanta al límite puede sufrir una pérdida
de conciencia cuando la PO2 alveolar cae a un nivel bajo durante
el ascenso. Este fenómeno puede ser el responsable de numerosos
ahogamientos inexplicables en competiciones de pesca submarina y
otros casos con buceo a pulmón libre prolongado. El término
desvanecimiento en aguas poco profundas se emplea en ocasiones,
pero debe reservarse para su sentido original: pérdida de
conciencia por acumulación de CO2 en sistemas de aire comprimido
del tipo de reinhalación, en los que la eliminación
de CO2 depende de la absorción química activa.
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