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EMBOLIA GASEOSA ARTERIAL (Embolia aérea)
Alteración resultante de la obstrucción de los vasos
sanguíneos cerebrales por embolia gaseosa originada en los
pulmones, que se debe generalmente a la hiperinsuflación
de los pulmones por el gas pulmonar en expansión durante
la reducción de la presión circundante (p.ej.,durante
el ascenso desde la profundidad) y caracterizada generalmente por
una pérdida de conciencia temprana y/o otras manifestaciones
del SNC (v.tabla 285-1).
Etiología
La hiperinsuflación de los pulmones, la causa habitual del
embolismo gaseoso arterial, se produce con más frecuencia
por la contención de la respiración durante el ascenso
tras una inmersión con botellas de aire comprimido. El escape
de aire en las profundidades es un fenómeno desencadenante
habitual. La profundidad de las piscinas es suficiente para producir
embolismo gaseoso si el buceador tiene acceso a una fuente de aire
y hace aunque sea una respiración única estando debajo
del agua. El aire inspirado a cualquier profundidad se expande durante
el ascenso y, si no puede escapar libremente, hiperinsufla los pulmones
y aumenta la presión alveolar, originando potencialmente
un escape de gas hacia las venas pulmonares. Si este gas alcanza
las arterias carótidas, es casi inevitable la embolización
de los vasos cerebrales.
Síntomas, signos y diagnóstico
Es característica la pérdida de conciencia temprana,
con o sin convulsiones u otras manifestaciones del SNC. En ocasiones
se desarrollan síntomas y signos leves que van desde cambios
de conducta hasta hemiparesia.
La hiperinsuflación pulmonar, aislada o junto al embolismo
gaseoso, puede producir enfisema subcutáneo o mediastínico.
El neumotórax es menos frecuente pero más grave. La
hemoptisis o el esputo sanguinolento sugieren una lesión
pulmonar.
En raras ocasiones se puede producir un embolismo gaseoso arterial
yatrogénico. Se debe sospechar cuando un paciente no recupera
la conciencia tras una operación de cirugía cardíaca.
Tratamiento urgente
Cuando un buceador pierde la conciencia durante un ascenso o inmediatamente
después se debe asumir que presenta un embolismo gaseoso
y debe recibir recompresión de manera inmediata (v. más
adelante). Debe prevalecer el traslado a una cámara hiperbárica
para recompresión sobre otros procedimientos no esenciales.
El transporte por vía aérea puede estar justificado
si permite ahorrar mucho tiempo, pero se debe minimizar la exposición
a una presión reducida por la altitud. En la actualidad no
se emplea casi nunca la posición de Trendelenburg durante
al traslado en avión de un buzo con sospecha de embolismo
aéreo.
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