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Diferencias locales de presión
(«expresión»). Al igual que la presión
externa sobre el organismo aumenta con la profundidad, así
lo hace la presión del gas en los pulmones y las vías
aéreas. Si las trompas de Eustaquio se abren con normalidad
(al tragar o bostezar), la presión en el oído medio
se puede mantener igual a la presión externa en aumento.
Si existe una anomalía estructural, una rinitis alérgica
o vasomotora o una infección del tracto respiratorio superior,
se impide este equilibrio, por lo que la presión externa
se ejerce directamente sobre el tímpano. La presión
externa se transmite completamente a todos los vasos sanguíneos
del organismo. Si la presión en el oído medio permanece
inferior a la presión externa, los capilares de la mucosa
se pueden dilatar, perder líquido y romper. Si el líquido
del edema y la sangre extravasada no ocupan espacio suficiente para
igualar la presión, se puede romper el tímpano (v.
también Barotitis media, cap. 84). Después de esta
lesión se suele producir una infección del oído
medio. La compresión puede producir lesión de los
senos paranasales, manifestada por dolor local o, en los senos esfenoidales,
por dolor referido al occipucio, el vértex o la región
frontal. La congestión de la mucosa evita el equilibrio de
presión entre los oídos y los senos paranasales, aunque
se puede corregir mediante descongestionantes locales o sistémicos.
Sin el equilibrio libre de la presión, se puede producir
alguna lesión si se sigue buceando.
La compresión local se puede producir cuando un espacio
aéreo rígido o semirrígido está conectado
al cuerpo. La presión de las mascarillas faciales se iguala
con el aire de la nariz, pero la presión en las gafas de
bucear y en otros dispositivos de buceo no se iguala, produciendo
en ocasiones malestar, hemorragia local y lesión tisular.
Los tapones para los oídos forman un espacio cerrado en el
canal auditivo, evitando el equilibrio de presiones, por lo que
no se deben usar para bucear.
Se puede producir vértigo por cambios en la presión
y el volumen de gas en el oído medio por tres mecanismos
al menos: 1) si el tímpano de un buzo con la cabeza descubierta
se rompe en agua fría, el resultado es similar al de una
prueba calórica (v. Evaluación clínica del
aparato vestibular, cap. 82): vértigo intenso y potencialmente
peligroso, náuseas y vómitos; 2) la diferente presión
en el oído medio puede afectar al oído interno a través
de la ventana redonda, produciendo vértigo alternobárico,
que puede originar el desequilibrio experimentado por los buceadores
en ocasiones al comenzar a ascender, y 3) fístula de perilinfa,
con extravasación de perilinfa a través de la ventana
oval o redonda, que es una causa poco frecuente pero grave de vértigo
y precisa una reparación quirúrgica temprana. Se puede
confundir con la enfermedad por descompresión vestibular
cuando el vértigo aparece tras una inmersión.
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