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El buceo autónomo requiere de unos determinados elementos
que nos permitan respirar bajo el agua continuando nuestra estancia
durante períodos de tiempo relativamente prolongados. Para
ello necesitamos tanto de la botella de aire comprimido a alta presión
y un sistema de regulación del flujo de aire para poder respirar
con normalidad, siendo la grifería el sistema que nos proporcionará
el aire de la botella a la presión ambiente.
Existen diferentes tipos de botellas que en función de la
presión y el tamaño, tendrán diferentes capacidades.
Las más usadas son las que contienen 8,10,12 y 15 litros
de aire. La carga más común es a 220 atm de presión,
aunque esta cantidad también variará. En España
es obligatoria su revisión mediante prueba hidraúlica
con la periocidad que marca la ley, llevando siempre el sello y
fecha de la última revisión y se recomienda cada año
una inspección del estado interno de la misma.
Las griferías también se componen de diferentes modelos
siendo de uso mayoritario en nuestros días las denominadas
DIN y de horquilla en la que se acopla el regulador. Un elemento
importantísimo en este tipo de griferías es el sellado
mediante la junta tórica que se encuentra en la grifería
en las de horquilla y en el regulador en el sistema DIN.
Mantenimiento: además de el lavado de botella y grifería
con agua dulce y su conservación lejos de la luz del sol,
se requieren unas condiciones para su cuidado. La grifería
no se debe forzar y ha de enroscar sin dificultad. El cierre de
la misma non ha de hacerse demasiado fuerte ya que puede dañar
el sello de presión. Al preparar el equipo ábrelo
hasta el final lentamente y posteriormente cerrar un cuarto de vuelta.
Por otro lado hay que evitar que entre agua en la botella y esto
se hace no permitiendo un vaciado completo de la misma, produciendo
corrosión interna.
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