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Muchos submarinistas se han interesado especialmente en la búsqueda
y exploración de yacimientos arqueológicos subacuáticos,
pero su motivación fundamental ha sido la idea de encontrar
tesoros sumergidos, sobre todo tratándose de naves que navegasen
de América a Europa y viceversa. Sin embargo, esta actividad
ha ido poco a poco transformándose en una disciplina muy
importante de la arqueología como investigación histórica.
En 1854 Adolphe Morlot, con un cubo de fondo de vidrio en la cabeza,
un pico y una red, fue el primero en explorar un yacimiento subacuático,
recogiendo objetos en el lago de Ginebra. Pero no se empieza a realizar
investigaciones sistemáticas hasta después de la Segunda
Guerra Mundial, que fue un momento en el que se produjeron importantes
avances científico-tecnológicos, como la invención
de los primeros submarinos miniatura y los equipos de escafandrismo
(en 1943 Jacques-Yves Cousteau inventa el "Aqualung",
el primer equipo individual de submarinismo que proporciona automáticamente
aire al submarinista, y en 1948 se utiliza por primera vez en exploraciones
arqueológicas).
George F. Bass es considerado como el padre de la Arqueología
Subacuática. En 1960 excavó un pecio de la Edad de
Bronce en Cabo Gelidonya, y fue el primero en hacerlo de una forma
igualmente sistemática que como se haría en tierra:
trazando planos y cuadrículas de localización de los
objetos, analizando la ubicación del yacimiento y todos sus
elementos antes de extraerlos, realizando un informe, publicando
los hallazgos y exponiendo los restos en un museo. Todo esto ya
se había realizado en excavaciones anteriores, pero nunca
todo junto. Así, Bass estableció los nuevos estándares
de excavación subacuática.
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