Scorpaena scrofa. Otros nombres vulgares: escorpión, escarapote, cabracho. Familia: Scorpaenidae
Tamaño: Se encuentran ejemplares de hasta 50 cm, aunque predominan principalmente los de menor talla.
Color: Presentan una coloración variable, con distintas tonalidades pasando desde el pardo al pardo rojizo, con tonalidades rosáceas, anaranjadas y rojizas, todas ellas acompañadas de manchas claras y oscuras.
Cabeza: Más ancha que larga, grande, ojos ovalados, con espinas cefálicas y con tentáculo ocular ausente o de pequeñas dimensiones.
Cuerpo: Algo aplanado por los flancos, de aspecto fuerte y robusto. Presenta una aleta dorsal única formada por espinas y radios blandos, que usa a modo de adaptación defensiva.
Hábitat: Especie bentónica de fondos rocosos o arenosos. Se distribuyen principalmente a partir de los 20 metros hasta grandes profundidades. Son peces solitarios y de costumbres nocturnas, aunque se pueden observar de día normalmente inmóviles en el substrato. Su alimentación básica es de peces pequeños, moluscos y crustáceos. Es imprescindible destacar su capacidad para camuflarse en los fondos, que junto a su aleta dorsal que utiliza al verse amenazado, son sus principales armas de adaptación y defensa. Sus espinas provocan dolorosos pinchazos, y no es muy difícil apoyarse en ellos al pasar así de desapercibidos, es decir, típico ejemplar que cuando nos los encontramos, echamos de menos los guantes de neopreno, los que no los solemos llevar. Se encuentra distribuido por todo el Mediterráneo, excepto Mar Negro, y en el Atlántico Oriental, desde el Senegal hasta el sur de las costas Británicas, incluyendo Canarias, Madeira y Azores.